El crujir de las hojas y polvo rojo del suelo me hacen viajar en el tiempo. Dónde mis pupilas se sorprendían por la magnánima piel de pinos y encinos que abrían mis pulmones hasta congelar mi cerebro.
Ahora los paisajes son distintos, esos bosques fueron extraídos y la piel se erosiona cada día más por las ambiciones organizadas vs el cuidado y la vida. Es tan compleja la problemática que no solo se categoriza en un ámbito sino en varios. En fin.
Quisiera solo tomar tu frase de «sin nostalgia del ayer y sin ansiedad del futuro» pero no puedo, contigo aprendí que la ecología es política y sería como arrebatarme la solastalgia que le da motor a este ahuehuete creativo que se esconde del muérdago del capital. Quisiera simplemente decirte que en mi vida no aplica esa frase porque he decido ir por otro camino, recitarte que en mi párrafo de vida siempre hay esbozos de microbiota de armonía y en proceso creativo de simplemente buscar la justicia restaurativa, si bien se que parece la utopía pero al final es el camino, al final camino. Eso es lo que da satisfacción aún cuando exista desencuentro entre nuestros neuroplastos.
Si bien no tenemos la misma percepción del tiempo y vamos en diferentes caminos, ritmos y escenarios, logramos coincidir en el sesgo y eso no lo podemos cambiar menos negar… las humanidades son nuestra pólvora y el ambiente también.