Recordarte ! K!!

Si te alcanza el eterno resplandor de una mente sin recuerdos…
Decirte lo indecible en tiempos de ternura radical, donde las caricias sutiles son las mas insólitas. Aquellas chispas que habitaban, fueron desplazadas del cuerpo. Pero la memoria tiene un archivero repleto de ellas y cuando interaccionan suelen crean castillos de pólvora, y son los misterios de la vida lo que los enciende.
Casi imperceptibles, chispas de besos muertos y miradas con intenciones ocultas.

Cómo decir que la cercanía ya no está en mis instintos, ni el rose, solo el disfrute de la compañía, que son más que suficiente.
Pero en las profundidades de mis neuronas, hay un remolino que me evita respirar con ligereza y tranquilidad; Imposible la calma ante los vientos fúnebres que recuerdan, sin que yo sea consciente de que.
¿Cómo puede ser el calor, la textura y un aroma una fuente de inspiración y sosiego?
Ante mi mente perpleja, parece extraño; tanta catarsis te ha diluido entre mis recuerdos. Sin embargo tu compañía es tan familiar como una cobija azul 💙.
Cuando me mudé por primera vez, mi mamá me regaló la cobija azul; mi favorita cuando veía películas con mi mamá y mi papá. Desde entonces me acompaña como un lugar seguro en mi casa. Incontables escenas disfrutaba de su suavidad; yo viendo películas envuelta en la cobija, jugando con los gatos, intentando terminar informes, meditando, haciendo microgminasia o simplemente leyendo en el piso… Esa cobija se conviertió en un lienzo seguro.
Como lo es la compañía que despierta en mi, esa paz de solo ser conmigo. Por eso mi mente en blanco se balancea sin ningún ruido, solo percibe la calidez del vacío que se llena con la compañía.
Es ese calor, esa dulzura, ese tacto… Desde la suavidad de ser, con la tranquilidad de estar.
Ante el olvido de la mente, bien hace el respaldo del cuerpo.
Hay personas que pasan a lo largo de la vida y con el paso del tiempo pueden difuminarse en el cuerpo . Pero hay otras que como el plantón en tiempo de lluvias: hacen que se ilumine cualquier movimiento; el corazón palpita y brilla con tal estruendo que sacude lo dormido, despierta las fibras sensibles de una historia archivada, para darle vida un ritmo que como la luna abre y cierra un ciclo de emociones y pensamientos. Es así como te dibujas nuevamente en mis neuronas, como te encuentras entre mis periodos atemporales de estas células que si bien caminan y se transforman cada 3 años, tú sigues siendo una historia escrita en mis adentros, escrito en mis sentidos.