Tengo varios meses tomando un tratamiento para desinflamar el cerebro y devolverle las memorias a mi mente confusa. Hasta ahora he logrado unos avances interesantes y una revolución de sentimientos inocuos, superfluos a destiempo además de una alegría intensa por reconocerme en varios sentidos constante con esa premisa de cuidado y resiliencia:
- Recordar la línea del tiempo relacional: un abismo de decisiones que cuestionaba desde la moral. Recordar los deslices y desenlaces ha sido algo caótico pero al mismo tiempo liberador.
- Recordar mis gustos: por la comida sabrosa, mi activismo en torno a la soberanía alimentaria y el alma que me trajo aquí…
- Recordar las pequeñas sorpresas de la vida: caminar, explorar, observar el paisaje y recolectar semillas.
- Recordar lo delicioso del descanso por las tardes y despertar en la hora dorada para apreciar como gira el sol.
- Recordar los dolores y sufrimientos que al menos han sido pasajeros y otros los he padecido a lo largo de esta vida sin embargo ya tengo mayor claridad de que es importante dejarlos ir y en eso ando.
- Recordar el cóctel hormonal que me genera ser creativa, lo que me gustaba jugar con los materiales y experimentar con las texturas.
- Recordar mis hábitos diurnos y nocturnos: leer, escribir, abrazar, ver pelís, dormir.
- Recordar la herbolaria para mis desequilibrios cotidianos: para mis cuerpos siendo 7 en uno de carne.
- Recordar que la vida es más allá de un empleo básico y una rutina sencilla.
- Recordar la importancia de reconectar: sueños. con habilidades, planeaciones, recursos, bienes comunes y otras vidas.
- Recordar mi hipersensibilidad y comprender porque ando como rayo en todas partes además de haciendo mil cosas y teniendo otras millones de preguntas. Jamás me había asumido como un Escaramujo hasta que me lo espejearon, hasta que me reflejaron mi enorme gusto por la lectura y el conocimiento, la capacidad de análisis que tengo y la mirada sutil a los discursos con o sin cuerpo, con o sin intenciones visibles e invisibles.
Por ello he estado muy aislada del mundo, he interiorizado algunas partes de mi que tenia olvidadas y otras las he recordado a cuenta gotas. Me he dado el tiempo de revisar mis hojas, fotos, diarios y decirme lo plena que me voy sintiendo en medio de este caos.
También he recordado la importancia de la voz:
- Que sí puedo tolerar, que me disgusta tolerar y que jamás voy a tolerar
- Que decir y cuando decirlo
- Como decirlo y por que, para qué decirlo
- Defender mi integridad
- Aportar a la defensa de la integridad de otrxs con reservas
Siempre había sido mi hábito la justicia social hasta de niña, pero he me metido en tantos problemas y esas personas ni siquiera lo han valorado, me han excluido incluso segregado por que al final se asumen integras y de acuerdo con la autoridad que se supone que confrontábamos para visibilizar la ética y dignidad en los tratos. En fin, esta claridad me ha llevado duelos inmensos y disculpas eternas con mi niña interior y con mi adulta. No es sencillo ver como actúa la siniestralidad propia y la de otrxs en este cuerpo de chicle que se pega a todo por el sistema capital.
Pero lleva recompensas interesantes, lleva a descansos deliciosos incluso lleva a procesos reflexivos inquietantes. Yo ahora mismo me siento plena de hacer valer mi vida desde las raíces y elegir mis latidos como una guía mas allá de la mente:
- Elegir tranquilar la mente por medio de la cerámica
- Elegir perder el miedo al dolor y a lo desconocido con la apicultura
- Elegir cuidarme con la soberanía alimentaria
- Elegir crear lazos a largo plazo con personas que realmente me aporten cuidado y paz mental
- Elegir autoregular mi interacción social
- Elegir claridad antes de conexiones superfluas
- Elegir la estabilidad en vez del desliz de baja calidad
- Elegir el descanso que el descarrilamiento voluntario
- Elegirme a mi, con mis gustos y preferencia antes que sobreponer lo erógeno
- Elegir como líneas de vida: cerámica, agricultura y la apicultura
- Elegir las guerras, las que no son evitables las asumo pero las que puedo prescindir solo las observo de lejos
- Elegir mi paz mental y evitar a personas cansadas de sostener e interactuar
- Elegir creer en mis ideas y gestiones propias y colectivas
Con honestidad, este año sabático que dicen que han sido 3, me han aportado a despertar unas conexiones neuronales que me invitan a observar como nos comemos la galleta del capitalismo y tomar en cuenta que las afecciones son varias pero que se puede hacer más por el cuidado que por el extractivismo social.
Puedo apreciar el desgaste mental de otros, la secuencia de su esencia y no me da tristeza solo les intento tolerar y observar, pero eso es un gran limite para mi. No es negociable conciliar la interacción desde ese escenario.
Prefiero mi calma.