El agujero negro

Creemos que nos guiamos genuinamente por lo que nos gusta, agrada o decidimos sin embargo existe una brújula interna que se ha desarrollado con la rosa de los vientos societal es un misterio a ojos ensoñadores y dispersos.
De niña mis sueños se dibujaban según el día a día. En la ciudad eran y siguen siendo un tormento por toda la información a la que me expongo y la curiosidad de estar leyendo sagazmente lo que emerge en el momento.


Pero existía otra realidad donde mi hiperactividad tomaba forma de bosquejos creativos: la tierra roja.
Lugar donde pude apreciar la tranquilidad de la ruralidad, la delicia al paladar de la comida con una trazabilidad corta y los pulmones abiertos entre los aromas de pino y encino.
Si bien en mi línea del tiempo no se ve claro cual sería el fruto de la hortaliza hasta que comenzó a dar sus hojitas era un hecho que las diversas actividqdes a las que me dedico tendrían relación.
Una cree que elige al azar y decide. Pero en la medicación he descubierto que no es así. Es aquello a lo que nos aferramos como un recuerdo hermoso o satisfactorio lo que nos hace decidir en muchos aspectos de nuestra cotidianidad.
Me preguntaba cual es el origen de cada decisión, si podía leer y analizar los temas que me encantan ¿Cómo no podía descifrar los temas internos?.
Compañer@s cada que elegimos con el corazón y la mente viene desde la raíz más profunda de nuestra esencia. Es increíble ¿Para que funciona esto de leernos a nosotr@s?.
Durante muchos años experimente con:
* Terapias «alternativas» como acupuntura, flores de bach, homeopatía, craneosacral, conductual, gestalt, masaje taoísta, imanes, entre otros procesos. En los que fui constante por varios años y me aportaron diversos saberes sobre mi.
Pero un día coincidí con un grupo de amigas que se dedican a la Ginecología Natural, Nadia, Natalia y Edith… con ellas conocí las profundidades de las raíces de la sexualidad y lo que implica para nuestro cuerpo intercambiar energías y andar con esa mezcla como si fuera un arcoiris. Más que asustarme sentí como abrió mi mente a un tema insólito y decidí embarcarme en lo desconocido ¡¡¡Mi propia experiencia!! ¿Cómo podría ser tan inconsciente de mi?.
Eso ya me lo había dicho de manera indirecta un jovencito que me pregunto cuando menstruaba, para hacerse un calendario de citas acorde a mi sentir y ciclos complejos. Pero… poco a poco comprendí que el oleaje del cuerpo si bien parece imperceptible, con un poco de observación vamos degustando las sorpresas del ser.
Así que me decidí sumergir al océano abierto de mis sentires, adquirí mi obsidiana pirata y comencé a meditar. Es obvio que tanta información para esta mente hiperactiva termino por envolverme en una catarsis incrédula, fría y nebulosa.

Poco a poco comencé a congelarme, respiraba poco y mis emociones eran más intensas, tenía tantos sueños lúcidos que no comprendía porqué se esmeraba mi cerebro en hacerme vivir en la ensoñación. Anote cada uno de ellos y en la diferencia podía observar un hilo conductor que me acercaba poco a poco al caos.

Me preguntaba si esta revolución hormonal llevaría a un lado o me dejaría ser arrasada por el río cuesta abajo, como aquella desafortunada vaca que no logro cruzar el río en el verano.

¿Cómo saberlo?, siempre me han gustado los misterios y por eso el terror, pero esta vez ya no era la tv lo que me generaba ese suspenso, sino mi vida, mi propia existencia en mi propio ring entre mi lógica y mi neurodivergencia estimulada.

En fin

No hice esperar a esa pasajera insaciable y como el dragón que entra al baño de vapor en la película de Chihiro, decidí aventurarme para ver si sacaba la bicicleta, o algún artilugio que me permitiera vislumbrar otros mundos más allá del mío atiborrado de superfluos contenidos.

Así fue mi primer descubrimiento de la sincronicidad. Comenzó la travesía, el ritual, requería fuerzas y mi manera de vestir cambio, mi forma de ver el día a día cambio. De pronto se hizo evidente que el color oscuro era mi moda, el color gris era mi elección.

Después me compre una gargantilla de obsidiana, era tan hermosa, me encantaba. Lo mismo de siempre, quién me conoce desde niña sabe que amo la vestimenta gótica pero que por mi hiperactividad honestamente el sol no me es favorable y prefiero andar en playera, mallas o pans…

Pero retome mi gusto por esa oscuridad, fui poco a poco despertando mi guardaropa negra y mi sutileza se abrió camino. Había placeres que no me arrancaba la meditación, como el encanto por la escritura, las películas y el huerto.

Si bien, esa etapa fue fúnebre y me rompió el corazón a mi y a varias personas de mi día a día. Sentí como se abrió el cascarón para ya no regresar a él.

No fue sencillo, no es algo de comprender y mucho menos de observar como es la crisálida de la gente, eso si, coincidir en el caos con otros caos, fue terriblemente alentador, pude observar con claridad cuales son las directrices de mis estímulos y que me traía sorpresas inhóspitas con cada acercamiento.

Pero paso lo mismo, no tenía información al respecto.

Hasta que en los masajes taoístas, mi amiga Susy me recomendó una excelente psicoterapeuta certificada en esos menesteres de la obsidiana. Entonces hice mi detox de obsidiana «pirata» jaja, por decirlo de alguna manera, la realidad es que las obisidianas necesitan tener características de origen muy específicas… como un tipo de certificación orgánica pero en términos de sustentabilidad incluso otros estudios.

Mi mente comenzó a calmarse, se abrió un camino de suspiros, llanto, enojo, semillas viejas brotaron, semillas nuevas se abalanzaron hacía la esperanza, el caos y la vida.

La sociedad no tiene un espacio para reposar mientras una elige abrir la mochila de vida y sacar cada basurita que una conserva por su dote ecológico que se carga jajaja. Pero es necesario, es necesario parar y elegir: orden, calma, limpieza, armonía…

No hay un instructivo para entrar y salir del caos, tampoco tengo una explicación clara de cual es el proceso, si es primero el caos y luego la calma o se revuelcan como una ola salvaje en mar abierto.

Solo me aferraba al recuerdo de mi papá, quién en las vacaciones nos llevo a mar abierto y para que no nos llevara el mar, decidió poner un palo a la orilla de la playa y amarrar una soga para que nos sujetaramos de ella, me preguntan por mi fuerza en las muñecas, bueno si nos revolcaron las olas pero funciono su método. Así yo, me agarre de esa soga de que tenía hacer algo yo, porque ni mis amores podrían entrar a mi mente y bloquear el caos… oójala fuera Castell en Súper Natural, pero no… no había tal personaje en esa historia.

No es algo sencillo mirar hacía adentro y hacer un mapa de nuestra vida. Pero entre las sombras se puede dilucidar esa luz que brota del sufrimiento de la experiencia humana. No sabemos como enseñar el mundo sin dejar huella o no se sabe que se deja huella pero si podemos aprender de ese dolor e innovar para replicar otras maneras en las que nos hubiera gustado ser tratad@s.

He aquí mi odisea hacia la ecopedagogía, donde estoy construyendo un espacio seguro y reconociendo que las violencias pueden estar sujetas a observación en las primeras etapas de la vida y darles un sentido diferente al que tienen hoy.

Tantos años queriendo hacer la diferencia, primero con mi personaje favorito Blanca de Street Fighter, Warrio de Mario kart, luego Falcon de smash, Didi kong- Diddy Kong Racing, Sable Wulf- Killing instint… Despues que por mi arquetipo 4, luego que por mi kin maya mago blanco refinado, luego por mi carta astral con ascendente capricorno.

La vida me gustaba acelerada, los juegos de combate y carreras son mis favoritas, ahorita me traban el cerebro jajaja pero me gusta esa emoción de presionar el control y que todo avance hacia ti. Al menos es mas seguro que el mar. Pero me aburren, no jugaría por mucho tiempo, es algo que me genera ansiedad, prefiero abducirme con las manualidades.

No es algo sencillo elegir ver adentro. Elegir de personaje a tu esencia o simplemente ver tus personajes y ver con que superpoderes te has dotado o te han enseñado en este mundo salvaje.

Pero se pueden crear las condiciones para ello y luego todo se irá acomodando poco a poco, si bien todavía lloro por tesoros que tuve que sacar de mi mochila, solo los recuerdo cuando veo los girasoles o caracoles en el huerto pero el resto del día, estoy en mi aquí y ahora dándole preferencia a recuperar esas piezas de mi.

Crear un ambiente seguro para crecer hacia dentro y descombrar ese hábitat es un descanso para la mente, pero implica determinación y audacia. Saber que el espacio seguro para nosotras lo tenemos que crear nosotras, acompañadas.

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