Escribir sin H

Es la conexión invisible entre tú y el universo que te permite tener la confianza de que todo se dará y sucederá de la manera más óptima. Es esa incertidumbre que germinas a certidumbre, la que termina haciendo visible la posibilidad de compartir.

Así es como deje mi egoísmo y de pronto el mundo de las ideas de platón inauguraron mi corazón, para creer que si es posible construir otro mundo alterno. Es tan delicioso degustar la libertad de solo dejar ir y con esa energía, regresan las recompensas entregadas al universo de la confianza.

Contigo casi siempre hay un si… un cómo… un cuándo… un dónde… varios escenarios y un diagnóstico minucioso de las posibilidades aunque bajo llave tengas la lista secreta de mal llamados fracasos y mares profundos sin descifrar. Justo donde me suelo encontrar en la intermitencia.

Hace días pensaba en la película donde menciona «lo que me gusta de ella es que habla sin filtros» amb@s sabemos que la complejidad se puede disolver en instantes con el glosario que compartes y esa pasión léxica con la que debates a veces solo por darle cuerda a la fantasía, otras por orgullo y unas más por tener 5 min. de distracción, sea cual sea la razón, se disfruta.

Si bien, tienes esa intención de compartir de una y mil maneras que no logro entender ni descifrar, me cautiva esa sensación de observarte a la distancia.

Esta semana reflexionaba lo lindo que es compartir, lo lindo que es decir que si, lo liberador que es que todo se dé, que te encuentres a las personas que necesitas en el momento idóneo, mejor aún que el universo te cobije la mente y el espíritu para continuar con esas ideas que están germinando.

Será mi esperanza, será mi latir o simplemente esa letra muda que no quiere salir de mi garganta. Que me tiene en vísperas de impulsos casi exorcizados.

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