
Rocaleta emocional



Ilustración: Ekolibri
Hay días en los que me siento abrazada por un cúmulo de emociones que me permiten hacer un capullo y derramarme en sueños de comprensión de la existencia. Días como estos procuro dormir, comer bien, hidratarme, verme al espejo, platicar conmigo, escucharme, leerme, escribir, dibujar, pintar… Gestionar una catarsis creativa que me permita exorcizar lo que esconde la sombrar y en la claridad de los medios y herramientas que tengo para verme sentirme que me expando con cada suspiro.
A lo largo de estos años he intentado verme desde diferentes marcos teóricos y la complejidad de los pasos; no es suficiente sino decido sentirme, sino germino las condiciones adecuadas para estar segura conmigo.
Lo anterior tiene que ver con el espacio físico, emocional, energético, espiritual que logro crear para estar en este huracán.
Pedigüeño parte 1:
Uno de mis hermanos le decía al otro «Pedigüeño»…
Tengo varios días escuchando esa palabra en mi cabeza «Pedigüeño, Pedigüeño, Pedigüeño», me retumbaba al despertar y recordaba que le decía «¿Qué pasa pedigüeño»?.
Yo le cuestionaba ¿Por qué le dices así?
su respuesta ¡¡¡¡Es un pedigüeño!!!… En fin una lucha de nunca acabar, tan tercos como yo pero cada quien en su disciplina. Seguir leyendo Pedigüeño
«El que se enamora pierde»
Me lo dijo Arturo en la Universidad,
como si fuera un lema que se pudiera respetar con la cercanía.
No tardo mucho en decirme que le gustaba,
«Que le gustaba jugar videojuegos»

Sentir la felicidad, la plenitud implica actos de responsabilidad con nosotras.
Cuando elegimos tejer nuestras vidas por instantes, sentimientos, emociones,
risas, conocimientos, saberes, miedos, sorpresas; vivimos un caleidoscopio que nos invita a compartir nuestro huerto interno, acrecentarlo, regarlo, cuidarlo, alimentarlo, verlo crecer… Cosechar y disfrutar de esa ciclicidad.
Existen momentos en los que nos desenraizamos de la otra persona y es un procoso doloroso; la raíz no sale completa, algunas fibras se aferran a la raíz de la otra persona y nos vamos separando poco a poco.
En ocasiones sentimos un estirón cruel, álgido, prolongado, corto…depende de tantas condiciones.
Esta imagen la cree pensando en la mudanza emocional que implica las separaciones,
cada quien con sus plantas, con sus mecanismos de defensa ante la separación,
con la tristeza de ver otra vez nuestro huerto sin aquellas plantas que ya habían echado raíz juntas.

Ciudad salvaje
Te has preguntado
que ha pasado con la ciudad
con su color, con su encanto
recordemos el pasado
un sistema oprimiendo
los cerebros, el sosiego
acelerar los días
con lo que llaman rutina
acelerar los pulmones
con suspiros con microparticulas, con drones

Si pudiera juntar mis lágrimas cual magia medicinal, haría el proceso de cristalización para leer su composición o las dejaría ser aliada de las raíces de un esqueje.
Estoy dispuesta a que cada gota de esta sal pueda hacer crecer con la magia de ese amor que me depuro, una esperanza para llegar a suelo, una raíz para alcanzar el centro de la tierra.

La resaca emocional es un estado de abducción que se genera tras la angustia o preocupación que produce la deficiente comunicación relacional, un duelo o los bucles mentales que no sabemos como gestionar. Podemos experimentar mareo, nauseas, dolor de cabeza, cansancio, hambre… Para salir de este estado es importante hacer tierra:


Pasar la profundidad de conocernos y reconocernos implica hacer una línea del tiempo:
¿Cómo nos fuimos esculpiendo en la niñez?
Aquella oscuridad que nos aqueja puede diluirse con un poco de luz,
luz que parte del autoconocimiento de nuestra manera de organizar los pensamientos.
Quizás en su momento no teníamos ni herramientas, ni palabras para describir que sentíamos,
pero cuando nos hacemos amigas de las palabras ¡Todo emerge!

Mi primer corazón fue hace dos años mientras vivía la esperanza depredadora de cambiar la realidad de alguien… Ahora solo hago los corazones para mejorar mi realidad emocional y han surgido diseños, como remolinos emocionales
. Por eso amo el barro.
La adaptación tras un duelo incluye una serie de cambios que suelen sentirse de diversas maneras durante el ciclo de destejido que experimentamos.
Separar nuestras raíces, separarnos, arrancarnos unes del otre duele,
Sin embargo es un acto de amor.
Soltarte es como desenraizarme de tus hábitos, cuidados, chiqueos, detalles, para dejarte de amar,
Te vas convirtiendo en une desconocide,
La versión más actualizada de ti no está cerca de mi,
Asimilo lo anterior con entereza, como si fuera una certeza,
Me dicen las amistades «juegos que me invento» para sostenerme.
Extrañar-te
Extrañar la D de mi abecedario viene siendo como lastre de reflexiones en bucle,
Partir del mismo lugar, para llegar a la cola de la serpiente,
He de hablarte en código, no morse porque no hay luz en mi,
Me estoy guiando desde mi oscuridad para perder miedo a encontrarte.
Estos restos de malilla emocional,
Estos restos de ti, en espacios que compartimos,
Estos restos de ti, en sueños que creamos,
Estos restos de ti, en diálogos coloridos,
Estos restos de ti, energía impregnada en mi biología.
Amarte más allá del caos,
Agradecer coincidir y desprendernos,
Cual fuego del chakra 1,
Cual manantial energético del plexo solar,
Eres esa creatividad que me brota por las noches,
Eres esa creatividad que me brota por las madrugadas,
Eres esa añoranza del hubiera,
Eres esa paz de caricias tiernas en mi espalda, en mi vientre, en mi rostro.
Extrañar-te
Extrañar tu ternura,
Extrañar tu valentía,
Extrañar tu practicidad,
Extrañar tu tenacidad,
Extrañar tú empatía.